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domingo, 8 de octubre de 2023

TODO SOBRE LA COFRADIA DE LA VERA CRUZ DE PALENCIA

 




SEDE CANONICA



HISTORIA DE LA COFRADIA

La conocida como Cofradía Penitencial y Sacramental de la Santa Vera-Cruz de Palencia es, sin lugar a duda, la más antigua de Palencia y de las más antiguas de España al remontarse su fundación al primer cuarto del s. XIII en 1223. Aunque no existe documentación del momento concreto de constitución, los libros de actas posteriores, fechados algunos de ellos en el siglo XVIII, indican que el culto a la Cruz venía realizándose por parte de los hermanos cofrades en el antiguo Convento de los Padres Dominicos desde hacía más de quinientos años. 


Estas teorías parecen quedar ratificadas en los estudios que sobre la Semana Santa Española han elaborado lo más prestigiosos documentalistas, quienes señalan que la Semana Santa, tal y como la conocemos hoy, comenzó a forjarse desde finales de la Edad Media. Los principales artífices de la organización de las procesiones fueron las Cofradías, especialmente de la Cruz, existentes en multitud de localidades. Una nota característica de estas Cofradías en toda la geografía española ha sido siempre la práctica pública de la disciplina. 

Sin embargo, las raíces deben buscarse en el culto a la Santa Cruz, a partir de su milagroso hallazgo por parte de Santa Elena, el 3 de Mayo del año 320. Precisamente esta Santa, Emperatriz y madre de Constantino el Grande, está considerada como Abogada de la Cofradía palentina. La reliquia más antigua y de mayores proporciones que se conserva en nuestros días es la del Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Ésta pude ser traída de Jerusalén en el año 444 por Santo Toribio, Obispo de Astorga. La primera Cofradía de Santísima Cruz es la del citado Monasterio, fundada conjuntamente por los Obispos Juan de León, Raimundo de Palencia, Rodrigo de Oviedo y Marino de Burgos, entre Mayo y Septiembre de 1181. Fue posteriormente el propio Prelado Raimundo de Palencia quien, tras acercar hasta su Diócesis una pequeña reliquia del Lignum Crucis, promovió el culto a la Santísima Cruz entre el pueblo palentino. 

La estancia de Santo Domingo de Guzmán en la ciudad de Palencia, donde amplió su formación de Artes y Teología en la Escuela Catedralicia hasta 1185, propicia su vuelta a la capital hacia 1219, momento en el que funda la Orden en Palencia en el antiguo Convento de San Pablo, tras haber sido confirmada la Orden de Frailes Predicadores por el Papa Honorio III en 1216. Esta Escuela Catedralicia recibe hacia 1210 la visita de varios maestros de otras universidades, entre ellas París y Bolonia, con el fin de poner en marcha, por mandato expreso del Rey Alfonso VIII, el conocido como Estudio General, considerado como la primera Universidad de España. 



La importancia que alcanzó en Palencia la Orden de los Dominicos, que actualmente conserva tres comunidades dominicanas – los frailes del Convento de San Pablo, las monjas contemplativas del Monasterio de la Piedad y las religiosas Misioneras de Santo Domingo – hace ubicar en el antiguo Convento de San Pablo la reliquia de la Santa Cruz, donde comienza a ser venerada por los fieles palentinos. La trascendencia que alcanzó el culto a la Cruz propicia la creación hace 1223 de una incipiente cofradía dedicada a su custodia y oración. 
Al parecer, la Cofradía de la Cruz de Palencia, se mantuvo dedicada exclusivamente a la veneración de la reliquia, hasta la llegada de San Vicente Ferrer en su predicación a tierras palentinas, en 1415, siendo el Santo quien la relanza y convierte en un exponente de la práctica pública de la disciplina. Estando de Obispo de la Diócesis Don Sancho de Rojas, impulsor de la S.I. Catedral, y poco antes de ser nombrado Arzobispo de Toledo. Hay eruditos que afirman que los primeros estatutos fueron aprobados en el año 1450. 

La presencia en el Convento de San Pablo de la reliquia, custodiada por los hermanos cofrades de la Santa Cruz, así como la importancia que cobró la ciudad en la época, convirtieron a Palencia en protagonista de las Cortes Regias celebradas en la propia Iglesia de San Pablo en 1388. Palencia era en aquel tiempo grande y tenía abundancia de alimentos, por lo que se hizo coincidir la celebración de las Cortes con un hecho realmente relevante, la boda acaecida en la Catedral del infante Enrique, hijo de Juan I, y Catalina de Lancaster, hija del duque de Lancaster. 
Como regalo de bodas, entre otros, en rey Juan otorgó a su hijo, heredero de la Corona, en las Cortes organizadas en el Convento de San Pablo, el título de Príncipe de Asturias, nuevo en el Reino de Castilla pero que ya contaba con ejemplos en el extranjero. Dicho título se había concedido en las Cortes de Briviesca en 1387, pero fue en Palencia donde se otorgó oficialmente. 

En 1519 comienzan a aparecer los primeros textos conservados de la Cofradía palentina. Por escritura pública se adquiere en la fecha citada a los Padres Dominicos parte de su huerta, con el fin de construir una sede propia de la Cofradía, en el solar donde continúa hoy en día. El 18 de Marzo de 1524, Hernando de Burgos, provisor del Obispado de Palencia por la muerte de Don Pedro Ruiz de la Mota, aprueba unas reglas ante Don Alonso Paz, Notario y Deán del Cabildo de la Santa Iglesia Catedral. La Cofradía era solamente Penitencial y tenía la obligación de organizar, aparte de las procesiones y cultos propios de la Semana Santa, las festividades de la Santa Cruz de Mayo, la Exaltación de la Santa Cruz, Santa Catalina de Siena y Santa Elena. Todas estas solemnidades se celebran en el Convento de San Pablo, donde hoy en día se continúan celebrando casi cinco siglos después. 

Por S.S. el Papa Pablo III, en el año 1536, se concede a la Cofradía de la Cruz de Palencia una Bula con indulgencias para disciplinantes y portadores de cera en las procesiones del Jueves y Viernes Santo. 

Años más tarde, en 1551, tiene lugar la aprobación y confirmación de la Regla y Capítulos de la Cofradía del Preciosísimo Nombre del Niño Jesús, sita en esta Cofradía de la Cruz, a petición de la Vice-Reina de las Nuevas Indias, y de sus cofrades, para desagravio de los juramentos en el nombre de Dios. Fueron dadas por S.S. Julio III, reinando en España Felipe II en calidad de regente de su padre, el emperador Carlos V. 



Dicha Cofradía fue fundada por el Rvdo. Fray Diego de Vitoria O.P., lector de Teología en el Convento de San Pablo de esta ciudad de Palencia. 
Con motivo de esta concesión, la Cofradía celebraba todos los segundos domingos de cada mes la Santa Misa llamada de ‘’El Niño’’ y una procesión claustral por el Convento de San Pablo, la cual se celebró hasta la desamortización del mencionado Convento en 1835, permaneciendo hasta nuestros días la Santa Misa que se celebra el día primero del año (* 1 ). 

En 1572 se renuevan las reglas de la Cofradía, para adaptarlas a los nuevos tiempos, las costumbres y leyes también cambian. Se convierte la Cofradía también en Sacramental, muy probablemente debido a la influencia de los Padres Dominicos de San Pablo, que propagaban la Cofradía del Santísimo, o de la ‘’Minerva’’ , llamada así por ser la Orden Dominicana desde donde se extendió por el mundo, obligando a los cofrades a una mayor honra del Santísimo Sacramento, y salir corporativamente a la procesión del Corpus Christi, organizada por el Cabildo Catedralicio, y a su Octava en la iglesia de San Pablo, como cofrades penitenciales y sacramentales, tienen la obligación de estar confesados  el Jueves Santo, para asistir a Misa Mayor de San Pablo, y a la conducción procesional del Santísimo al Monumento. 

Así mismo S.S. el Papa Gregorio XIII, concede a los Cofrades de la Santa Vera-Cruz, en el año de 1575, Bula de Indulgencias. 



En 1585, la Cofradía de la Cruz, posee una capilla en el Convento de San Francisco de esta ciudad, fundación de Doña Isabel Devanead, en la que está obligada a decir Misas en su memoria, y tenerla cuidada y adornada. En Cabildo celebrado en dos de junio de ese mismo año, se acuerda el enterramiento en mencionada capilla de los Hermanos de la Cruz que lo deseen.  

En el año de 1588, se acuerda salga una procesión de disciplina un domingo, que se ofrecería por la Armada, la cual partía contra el Reino de Inglaterra, se alentó en todo el Reino se hiciesen grandes procesiones de disciplina, sacando imágenes de gran devoción. 

Como quiera que en la ciudad de Palencia, se tenía mucha devoción a Nuestra Señora del Otero, el sábado 16 de Julio, a la cinco de la tarde, partió la procesión hacia las afueras de la ciudad, a la Ermita de Nuestra Señora del Otero, y llegados a ella la recibieron con toda solemnidad, bajándola en procesión los Cofrades de la Cruz, hasta las puertas de Monzón, donde les esperaban el Cabildo, Obispo y Comendador, y entrados en la ciudad se dirigieron a la Iglesia Mayor (Catedral). 

El Domingo 17, sobre las cinco de la tarde, salió del Palacio de la Vera-Cruz, o de la Cruz, la  procesión de disciplina, con más de quinientos disciplinantes, abría la procesión un pendón negro con una cruz verde, luego San Pedro Mártir, y tras él, Santa Catalina de Siena, y luego el Santo Crucifijo (Santísimo Cristo de la Vera-Cruz), y tras el Eccehomo, todos los religiosos y frailes de San Pablo. 

Fueron por San Pablo hasta Santa Marina, y de allí a la Iglesia Mayor, entrando por la puerta en que se pone el Monumento, siendo recibidos por el Cabildo, Clerecía y Obispo, celebrándose seguidamente diversos cultos. 




En días sucesivos siguieron las rogativas. Esta era la primera vez que la imagen de Nuestra Señora del Otero entraba en la ciudad, y fue a hombros de los Cofrades de la Cruz, de aquí viene la tradición que tiene la Cofradía de hacer una procesión al mencionado cerro. Se hizo el Santo Vía- Crucis hasta el año 1957, y desde 1999 se ha vuelto a recuperar la tradición, con una procesión que se celebra el Domingo de Ramos por la tarde, llamada del ‘’Santo Rosario del Dolor’’, en el que se porta al ‘’ Santísimo Cristo de la Cruz o Vera-Cruz’’. 




La Cofradía por bula de Gregorio XIV, en 1592 se agrega a la Cofradía de la Santa Resurrección de Cristo, sita en la iglesia de Santiago de los Españoles en Roma, a cambio de dar culto al Santísimo Sacramento, y de organizar la procesión del Domingo de Resurrección. 

Una de las tradiciones que caracteriza a la Semana Santa palentina, es un peculiar toque de corneta, llamado popularmente ‘’tararú’’, ya en 1654 el trompetero de la Cofradía era Ignacio Gutiérrez, que tocaba en la procesión que organiza esta Penitencial el día de Jueves Santo, pues en la otra que también hace la Cofradía el Domingo de Pascua de Resurrección, durante los siglos SVI al XIX, había danza, a cargo de los danzantes de Grijota, Paredes de Nava, etc. 

Según la documentación de 1656, las fiestas que con más realce celebraba la Cofradía en esta época, eran la Cruz de Mayo y la Cruz de Septiembre, con Santa Misa y procesión, así mismo había danza, luminarias y cohetes, celebrando también con solemnidad el Corpus Christi, San Marcos y Santo Toribio. 

En el año 1661, se amplía el Palacio, y se construye delante de las tapias que dan al Convento de San Pablo, Orden de Santo Domingo, una casa. 



Por la ocupación de un henar y traer madera para la obra que se hizo en los pasos de Pasión, se paga a Antonio de Amusco veintisiete reales, esto ocurría en el año 1671. 

También en el año 1672, se renueva el paso de la ‘’Oración del Huerto’’ y ángel, que se hizo grande, y con un coste de trescientos sesenta reales. 

En las procesiones que se celebraban del Corpus Christi, (1682), y durante gran parte de este siglo XVII, salía en las mismas la imagen de nuestro fundador y patrono San Vicente Ferrer. 

En cabildo celebrado el día 13 de Marzo de 1729, se dio cuenta de cómo se había encargado a Gregorio de la Portilla, Maestro Arquitecto de este Obispado, una traza de una Insignia de la Cruz, calada, de una cara de alto y su peana de otra vara de alto, con cuatro ángeles a cada lado, hechos a mano, de Tomas de Sierra, vecino de Rioseco, con los atributos de la pasión, lo calado con cristales azogados y encajados por su cuenta, ajustándose en 350 reales. 

Más tarde en Cabildo de 22 de Mayo de 1729, se acuerda que sea Francisco Fernández, elque estofe y dore la Cruz, por un importe de 550 reales. 




Así fue como se realizó lo que hoy es nuestra insignia, la Santa Vera-Cruz. 
Durante 1809 y varios años que duró la Guerra de la Independencia, nuestra sede fue ocupada como albergue de las tropas francesas, procediéndose por parte de los gabachos, a un verdadero expolio de todo lo que encontraron a su paso, desapareciendo obras pictóricas y escultóricas de gran valor, que jamás han sido recuperadas, al retirarse, nuestra mencionada sede fue quemada, y por lo tanto derruida, quedando inservible para los fines de la Cofradía. 

Tanto en el tiempo que duró la ocupación, como la reedificación del Palacio junto al Convento de San Pablo, la Cofradía se reunía en el Palacio de las Ánimas Ricas, o en de Nuestra Señora de la Salud, ambas pertenecientes a la Parroquia de San Lázaro, en alguna ocasión en la CofradíaHermana de Nuestro Padre Jesús de Nazareno, así como en una de las casas propias de la Cofradía que poseía en la calle Corredera 31, frente a la iglesia de Rocamador. 

En el año de 1835, bajo el reinado de Isabel II, se produjo la Desamortización de Mendizábal, siendo despojada la Cofradía de todos los bienes inmuebles y rústicos que poseía para su sostenimiento, siendo vendidos al mejor postor, quedándose únicamente con su sede junto al Convento de San Pablo, pasando verdaderas vicisitudes para su sostenimiento, pero sin desaparecer jamás. 

Así mismo en el año 1895 hay un proyecto aprobado por el Cabildo, para hacer nueva la sede de la Cofradía, pero no dio su fruto, y hubo que esperar para materializase sesenta años. 

El día 7 de Febrero de 1926, se adquieren las imágenes de Jesús Resucitado, San Vicente Ferrer y Santa Elena, y en el año 1929, la Virgen del Rompimiento, con el fin de dar más realce a otra procesión que organizaba la Cofradía el Domingo de Resurrección, después de la del ‘’Rompimiento del Velo’’, llamada de ‘’Jesús Resucitado’’, hoy desaparecida. 

Con fecha 2 de Abril de 1930, se aprueba la renovación de la túnica, que será negra, con unacruz verde ‘’galleta’ en la parte izquierda del pecho, cordón o cíngulo con siete nudos y borlas, también negro, capillo negro con una gasa del mismo color desde el extremo de este hasta la cintura. 

Así mismo en el año 1954(* 2 ), el Cabildo aprueba de nuevo, renovar el hábito de la Cofradía, desaparece la gasa negra, y se incorpora una capa de raso verde, igual que los botones de la túnica, y el calzado negro, quedando tal y como está hoy en día. 

Entre los años 1956 a 1959, se construye un nuevo edificio, sobre parte de los solares del antiguo, que consta de planta baja, con patio, y cinco plantas en la calle que más tarde se denominará de Obispo Manuel González, actual sede de la Cofradía. (* 3 ) 

En el mes de Abril de 1972, se produce el Hermanamiento con la Cofradía Penitencial de la Santa Vera-Cruz, de la ciudad vecina de Valladolid. 
Durante el año 1974, se funda la Banda de Cornetas y Tambores, desfilando por primera vez en el año 1975, en la procesión del Santo Rosario del Dolor, que organiza nuestra Cofradía Hermana la Santa Vera-Cruz de Valladolid. Desde esa fecha y hasta el día de hoy participa, tanto en los desfiles que se celebran durante la Semana Santa Palentina, y en diversos actos de la provincia, como en el resto de España. 

En el año 1997, estrena unas andas para su paso titular ‘’La Santa Vera-Cruz’’, con unas dimensiones de 4 x 6 y 3.4 metros de altura, están repujadas en cuero estilo cordobán, y franqueada en las esquinas por cuatro magníficos ángeles, que portan espigas de trigo y uvas, símbolo de la Eucaristía, es portada a hombros en la procesión de la ‘’Oración del Huerto’’, el Jueves Santo, por 64 hermanos, y han sido diseñadas y confeccionadas por el artista D. Melchor Gutiérrez San Martin. 

Así mismo también se estrena en el mismo año de 1997, la imagen ‘’Nuestra Señora de la Vera-Cruz’’, con su correspondiente vestido, mantilla y manto, que ha sido ricamente bordado por un grupo de hermanas de la Cofradía; así como su corona de oro estilo sevillano, donada por una familia de la Cofradía, y la imagen por su artista, la cual fue solemnemente bendecida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de la Diócesis D. Rafael Palmero Ramos, el día 9 de marzo de 1997, en la iglesia Conventual de San Pablo de los PP. Dominicos. 

Se confecciona y procesiona por primera vez en este año de 1997, un estandarte insignia de la Cofradía ‘’ La Santa Vera -Cruz’’, bordado en oro y plata sobre el fondo verde, realizado por una hermana de la Cofradía. 

Entre 1998 y 2000 se realizan las andas y el palio de ‘’Nuestra Señora de la Vera – Cruz’’ ricamente bordado por hermanos/as de la Cofradía, es una verdadera obra artesanal, que vale la pena admirar, así mismo el artista Melchor Gutiérrez San Martin, remata la parte inferior con unos medallones y candelabros. 




A finales del año 2001, dos Hermanos de la Cofradía, hacen gestiones ante D. Aurelio García Macías, sacerdote afincado en Valladolid, y este a su vez ante la Santa Sede, consiguiendo, que el día 4 de febrero del 2002, en el Palacio Episcopal de esta ciudad, sea entregado por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Don. Rafael Palmero Ramos, Obispo de la Diócesis de Palencia, al Hermano Mayor de la Cofradía, D. Cayo de Juan Álvarez, el LIGNUM CRUCIS, el cual desde esa fecha figura expuesto en nuestra Insignia la Santa Vera-Cruz, en la Iglesia Conventual de San Pablo de los PP. Dominicos, a la veneración de los fieles palentinos. 

Así mismo el 23 de Marzo del 2002, es bendecido en nuestra capilla por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo D. Rafael Palmero Ramos, el nuevo paso de ‘’El Lavatorio de los Pies’’, obra del escultor Melchor Gutiérrez San Martín. 

El día 29 de junio de 2005, Fr. Carlos A. Azpizoz Costa O.P. Maestro de la Orden de Predicadores, concede a la Cofradía por intercesión del Hermano Mayor de la misma, D. Cayo de Juan Álvarez, y como consecuencia del hermanamiento de 1587, los títulos de ‘’Venerable y Dominicana’’, declarándola asociada a la Orden Dominicana. 

El día 7 de Octubre de 2005, la Casa Real acepta el nombramiento de los Príncipes de Asturias, Don Felipe de Borbón y Grecia y Doña Letizia Ortiz Rocasolano, como Hermanos Mayores Honorarios de la Cofradía. 

En el año 2006, se nombra a la Banda Municipal de Música de Palencia, Hermana Mayor Honoraria de la Cofradía, por su aportación a la Semana Santa. 

El Jueves Santo de ese mismo año, a las doce de la mañana, en la S.I. Catedral, el Administrador Apostólico y Vicario General de la Diócesis, D. Gerardo Melgar Viciosa, bendice dos nuevos pasos para la Cofradía, por un lado “La Sagrada Cena del Señor”, obra de Melchor Gutiérrez San Martín y Víctor Ramsés Gutiérrez y por otro “San Juan”, obra de Melchor Gutiérrez San Martín. 

En el año 2015, Sus Majestades los Reyes de España, don Felipe de Borbón y Grecia y Doña Letizia Ortiz Rocasolano, aceptaron el nombramiento de Hermanos Mayores Honorarios, añadiéndose desde entonces al nombre de la Cofradía, el título de Real. 

Desde tiempo inmemorial se mantiene a la Iglesia Conventual de San Pablo de los PP. Dominicos, una capilla donde se veneran nuestras imágenes, estando presidida por nuestra excelsa titular Santa Vera-Cruz. 

Organiza la Cofradía durante todo el año diversos cultos en la Iglesia de San Pablo, aunque con más intensidad durante la Semana Santa: 

El Domingo de Ramos por la tarde la Cofradía celebra la Procesión del ‘’Rosario del Dolor’’, en la que se sube al Cristo del Otero, que se volvió a recuperar en el año 1999 y que tiene sus orígenes en el año 1588. 



El Jueves Santo por la tarde, se celebra la procesión de la ‘’Oración del Huerto’’, una de las más importantes de la Semana Santa Palentina, que año tras año se va superando gracias al esfuerzo y entusiasmo de todos los cofrades. 

Así como el Sábado Santo, el Ofrecimiento del Dolor a la Santísima Virgen en el día de su soledad, y la posterior procesión del Dolor. 




También organiza la procesión del ‘’Rompimiento del Velo’’, el Domingo de Resurrección, en la que la ceremonia del ‘’Rompimiento’’ que se celebra en la Plaza Mayor, se ha convertido en uno de los actos más importantes y tradicionales de la Semana Santa de Castilla y León. 
Y durante el año destaca el monumental Belén que, por Navidad, se instala en nuestro domicilio social, y es muy visitado por todos los palentinos. 



                                                  HABITO DE LA COFRADIA





Hábito 

Túnica negra con botones verdes y las bocamangas y caídas, de terciopelo negro. 
Escudo con la insignia de la Cofradía, en el pecho izquierdo. 
Capa de raso verde. Escudo con la insignia de la Cofradía en el costado izquierdo. 
Capillo de raso negro. Escudo con la insignia de la Cofradía en su parte inferior. 
Cíngulo negro. 
Guantes, calcetines y zapatos totalmente negros. 
Vara metálica rematada en su parte superior con la insignia de la Cofradía. 

El Domingo de Ramos por la mañana y el Domingo de Resurrección, se cambian los guantes negros por unos blancos; y el capillo por la medalla, saliendo con la cara descubierta. 

 

Insignia 

Se compone de una cruz verde con sudario morado, por ser penitencial; y de un cáliz con la Sagrada Forma en la intersección de los brazos, por ser sacramental. 
Bordeada a la derecha con una palma amarilla, y a la izquierda con una rama de laurel verde, rematada en la parte superior con la corona real, y en la parte inferior con un lazo morado. 



PASOS DE LA COFRADIA



Paso titular de la Cofradía, obra de Gregorio de la Portilla, Tomás de la Sierra y Francisco Fernández, realizada en el año 1729, en madera dorada, con unos característicos espejillos. Fue concebido para procesionar el día del Corpus Christi, incorporándose después a las procesiones de Jueves Santo y Domingo de Resurrección. 

La Santa Vera Cruz es un relicario de 1.20 metros de alto, por 0.60 metros de ancho, montado sobre una peana tallada en madera, flanqueada por cuatro ángeles que portan los símbolos de la pasión, que son obra de Tomás de la Sierra. Francisco Fernández, vecino de esta ciudad de Palencia, fue quien realizó los trabajos de estofado y dorado.



Talla anónima del siglo XVI, en madera policromada, de estilo gótico, con rasgos arcaizantes y con ciertas reminiscencias hispano-flamencas, realizada en torno al año 1520, y de la que existe referencia que procesionaba al menos, desde el año 1524, siendo la imagen procesional más antigua, de las que se hicieron a ex profeso, para la Semana Santa Palentina. 

Porta corona postiza y descansa sobre una cruz realizada en el año 1999, apoyada en una peana de madera tallada con una calavera y diversos huesos.  

Esta imagen, fue en su día la titular de la Cofradía.  

Restaurada en el año 2002, por los restauradores Ana del Toro Villanueva y Alberto Ramos Negro, siendo nuevamente bendecida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de la Diócesis de Palencia, D. Rafael Palmero Ramos, el 23 de marzo, en la Iglesia Conventual de San Pablo.  

Procesiona a hombros, la tarde del Domingo de Ramos, en la procesión del Santo Rosario del Dolor.  

El Santísimo Cristo de la Vera-Cruz recibe culto durante la cuaresma en la Iglesia Conventual de San Pablo, durante el resto 

 del año se encuentra en la sacristía de la iglesia. 



Imagen de vestir, realizada en poliéster y fibra de vidrio, de 1.75 m de altura, obra de Melchor Gutiérrez, del año 1997. El vestido, mantilla, manto y palio fueron diseñados por dicho artista y confeccionados por un grupo de hermanas de la Cofradía. 

El manto lleva bordado en su parte trasera el escudo de la Cofradía. El palio tiene siete varas, con sus bambalinas bordadas en oro y plata, así como el techo del mismo, en el que se encuentran bordados los escudos de la Orden de Predicadores, de Palencia y de la Santísima Virgen, también bordados en oro y plata. 

En el trono aparecen las efigies de los apóstoles en los laterales, de San José, San Joaquín y Santa Ana en la parte delantera, y de Santa Catalina de Siena, San Vicente Ferrer y Santa Elena, en la parte posterior. 

 

La imagen fue bendecida el 16 de marzo de 1997 por el Excmo. y Rvdmo. D. Rafael Palmero Ramos, obispo de Palencia, en la Iglesia Conventual de San 
Pablo.  

Participa en la procesión de “La Oración del Huerto”, en la tarde del Jueves Santo, vestida de Reina en su palio y portada a hombros de unos 120 
hermanos, y también en la procesión de “El Dolor”, en la tarde del Sábado Santo, vestida de riguroso luto y acompañada por una cruz desnuda, en esta 
ocasión portada a hombros de unos 60 hermanos. 

Durante el año recibe culto en la Iglesia conventual de San Pablo, en la capilla donde se venera la Santa Vera Cruz-Lignum Crucis. El segundo domingo de cuaresma se celebra Triduo en su honor, celebrándose el último día del mismo un solemne Besa-cordón a Nuestra Señora. 




Consta de un grupo escultórico de tres imágenes, representando a Nuestro Señor Jesucristo, con los Apóstoles Santiago y San Juan, antes de lavarles los pies el día de Jueves Santo, es obra del escultor D. Melchor Gutierrez San Martin, fue bendecido el día 23 de Marzo de 2002, en la Iglesia Conventual de San Pablo, por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Rafael Palmero Ramos, Obispo de la Diócesis de Palencia, y procesionando por primera vez el día 28 de Marzo de 2002, Jueves Santo. 



Talla de vestir del año 1672.      Ángel, Siglo XX.


El 1 de Marzo de 1733, se acuerda restaurar el ángel de la “Oración del Huerto“, por estar muy deslucido y tener yendas en la frente y cabeza; así mismo se vuelve a reparar el paso en el año 1827, por Alfonso Autillo. Se restauró en 2008 gracias al convenio de colaboración firmado por la Junta de Castilla y León y la Junta Pro Semana Santa por la restauradora Dña. Francisca Romero Abajo




Es una impresionante obra de arte, esta compuesta por Nuestro Señor Jesucristo y los doce Apóstoles de forma informal ante la mesa, antes de comenzar la ultima cena de Nuestro Señor, las tallas de tamaño natural, están realizadas en madera de cedro policromado, y segun los expertos es una de las “cenas” mas grandes de España por sus características. Fue terminada el dia 15 de Marzo de 2006, fiesta de San Longinos y Santa Luisa de Marillac.Esta magnifica obra fue realizada por los artista D. Melchor Gutierrez San Martín y Víctor Ramses Gutierrez Redondo, con la colaboración de los talleres de los Hermanos Martinez Martinez de la localidad de Horche (Guadalajara).

Su bendición tuvo lugar el día 24 de Marzo de 2006 (Jueves Santo por la mañana), en la Santa Iglesia Catedral, por D. Gerardo Melgar Viciosa, Administrador Apostólico y Vicario General de la Diócesis, y con la asistencia de representación de las demás Cofradías Penitenciales de Palencia, Cofradía Hermana de la Santa Vera Cruz de Valladolid y Cofradías Hermanas de la Vera Cruz de la provincia.
Procesionó por primera vez por las calles palentinas, ese mismo día de Jueves Santo, en nuestra procesión de la “Oración del Huerto”.






Año 1918, fue adquirida por la cofradía en el año 1986, es una talla de la escuela sevillana, de vestir, y representa a San pedro llorando por su culpa después de las negaciones. Fue restaurada en el año 2005 gracias al convenio de colaboración firmado por la Junta de Castilla y Leon y la Junta Pro Semana santa por la restauradora Dña. Francisca Romero Abajo.



Talla de tamaño natural, en madera policromada. Es de la Escuela Castellana del siglo XVII. Esta imagen ha tenido en el transcurso de los siglos varias restauraciones, que se sepa son: el 19 de Marzo de 1727; en el año 1828, por Juan Garcia; el 1 de Abril de 1877, por Juan de Dios Alonso; en el año 1881, por Juan de Dios Alonso y Jose de la Fuente; el día 3 de Marzo de 1940, se entrega “restaurada” la imagen por el artista Emilio Sendino. Siendo restaurada por ultima vez en el año 2004, por el convenio de colaboración firmado por la Junta de Castilla y León y la Junta Pro Semana Santa, por la restauradora Dña. Francisca Romero Abajo.




Talla de tamaño natural, en madera policromada, realizada a principios del siglo XVII, en torno al año 1619, de escuela castellana.

Este paso, según consta en el inventario de la Cofradía, se completaba con dos sayones, que desaparecieron en la segunda mitad del siglo XIX. En la documentación antigua a esta imagen también se la conocía como “el Azotado”.

Su última restauración fue realizada por Ana del Toro Villanueva y Alberto Ramos Negro en el año 2000.

La talla representa el momento en que Pilato ordena azotar a Jesús, como leemos en el Evangelio de San Juan:


Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle (Jn19,1).

Participa en la procesión de La Oración del Huerto, que la Cofradía organiza la tarde del Jueves Santo.

Recibe culto en la Iglesia conventual de San Pablo, en la capilla donde se venera la Santa Vera Cruz-Lignum Crucis.





Es una talla policromada, del año 2006, realizada por D. Melchor Gutiérrez San Martín.
Su bendición tuvo lugar el día 24 de Marzo de 2006 (Jueves Santo por la mañana), en la Santa Iglesia Catedral, por D. Gerardo Melgar Viciosa, Administrador Apostólico y Vicario General de la Diócesis, y con la asistencia de representación de las demás Cofradías Penitenciales de Palencia, Cofradía Hermana de la Santa Vera Cruz de Valladolid y Cofradías Hermanas de la Vera Cruz de la provincia.
Procesionó por primera vez por las calles palentinas, ese mismo día de Jueves Santo, en nuestra procesión de la “Oración del huerto”.



Talla policromada del siglo XV. Una impresionante talla de Jesús muerto, que se encuentra bajo el altar de la capilla que la cofradía posee en la iglesia de San Pablo, fue restaurado en 2006, gracias al convenio de colaboración firmado por la Junta de Castilla y León y la Junta Pro Semana Santa por la restauradora Dña. Francisca Romero Abajo.



FOTOS DE LA COFRADIA











PROCESIONES DE LA COFRADIA

DOMINGO DE RAMOS
A la caída de la tarde de la jornada del Domingo de Ramos, el discreto cortejo procesional sale de la Iglesia de San Pablo y, casi a modo de romería, atraviesa la aparentemente infranqueable barrera de la vía férrea, para dirigirse, en un primer momento, hacia el Barrio del Ave María; posteriormente, enfilando el Paseo del Otero, se interna en el Barrio del Cristo, para terminar ascendiendo hasta los mismos pies del Cristo que tallara Victorio Macho. En el camino, la procesión realiza una primera parada en la Parroquia de María Estela, donde se rezan los dos primeros misterios del rosario, la Oración en el Huerto y la Flagelación. Un poco más adelante, y al pasar por las puertas de la Parroquia de San Ignacio y Santa Inés, la plegaria continúa con el tercer y el cuarto misterio, la Coronación de Espinas y Jesús con la Cruz a Cuestas. Ya en la cima del Otero, y tras la dura ascensión, se reza el quinto misterio, la Muerte de Jesús, y la Letanía de la Virgen. Nada más finalizar el rezo, la procesión reemprende su marcha para, descendiendo el cerro y deshaciendo el camino andado, regresar de nuevo a la Iglesia de San Pablo, donde tiene lugar una emotiva despedida.

                                                                 JUEVES SANTO

Una vez finalizados los Santos Oficios del Jueves Santo, cuando Jesús ya mora en los Monumentos eucarísticos que se diseminan por todos los templos de la ciudad, en los alrededores de la sede de la Cofradía de la Vera Cruz ya comienza a agolparse el gentío que, ávido de procesiones, empieza a ver desfilar la imaginería que, alumbrada por los cofrades, intenta relatar los principales momentos de la Pasión acaecidos en la conmemoración de esta tarde. Es este uno de los dos momentos especialmente significativos en la procesión por el interés que despiertan los pasos más espectaculares: “Nuestra Señora de la Vera Cruz” y el “Lignum Crucis”. El otro gran momento ocurre cuando, en los Cuatro Cantones, ambos pasos deben ser izados para salvar el obstáculo que suponen los bolardos, ante el aplauso y admiración del numeroso público que se concentra en la zona. Muy cerca, hecho un silencio que estremece ante tanto bullicio, una voz angelical entona el Ave María en honor a la Virgen. Ya de vuelta a su sede, la Cruz y la Virgen se encuentran, se saludan, y se despiden, en un acto que, por su emotividad, hace saltar las lágrimas del creyente y del devoto. Una vez más, la cruz verdadera ha recorrido nuestras calles, dando testimonio de la mayor de las historias de amor.


A primera hora de la tarde todas las parroquias, cofradías y demás asociaciones religiosas realizan una ofrenda floral a la imagen de Nuestra Señora del Dolor, a modo de pequeño y sentido homenaje, en el que los hermanos rezan y acompañan a su madre en su soledad y dolor. Tras el rezo, y cuando ya la tarde empieza a caer, parte del Palacio de hermanos de la Cofradía la procesión del dolor con la imagen de Nuestra Señora de la Vera Cruz, y se dirige hacia la Plaza Mayor para acompañar al resto de Cofradías, que esperan ansiosas el comienzo de la Procesión de la Soledad de la Virgen, organizada por otra de las más antiguas cofradías de la ciudad: Nuestra Señora de la Soledad. Una vez que la Virgen de la Vera-Cruz llega a la Plaza Mayor, se da por finalizada la Procesión del Dolor y da comienzo una nueva procesión en la que los hermanos de la Vera-Cruz se hermanan con el resto de cofradías. Todas juntas, acompañan a su madre en sus distintas advocaciones, que llora desconsoladamente por la muerte de su hijo, mientras espera con ansia los primeros rayos de sol del Domingo de Resurrección, donde el luto será sustituido por la alegría de Jesús resucitado.



                                              DOMINGO DE RESURRECION 
Esta procesión, que sale a primera hora de la mañana del Domingo de Resurrección, se desarrolla entres momentos fundamentales. De la sede de la Vera Cruz sale la imagen de la Virgen cubierta con el velo negro y acompañada por cofrades mujeres, que cubren su cara con el capillo y los guantes negros, de esta cofradía y de manolas con mantilla negra. 
A la misma hora, de la Iglesia Conventual de San Pablo parte la procesión con el Santísimo, arropado por el resto de las hermandades.
Ambos cortejos procesionales se encuentran en la Plaza Mayor, donde se produce, después de las genuflexiones de la Virgen hacia el Santísimo, el despojamiento del velo negro, que es depositado en manos de un grupo de niños de todas las cofradías.
En ese momento, las manolas cambian su mantilla negra por blanca, y las mujeres cofrades se quitan el capillo y cambian sus guantes por blancos. Señal de que el luto ha desaparecido.
El tercer momento de la procesión es el regreso de todas las hermandades a la plaza de San Pablo, donde concluye la Semana Santa con una misa en la Iglesia, y el canto de la “Salve”.
La Semana Santa se despide en las cofradías con la degustación de la tradicional colación de hermanos, que consiste en un pan de anís y limonada para reponerse del esfuerzo realizado duante todos los actos penitenciales.


CORPUS



El Corpus en Castilla es fervor eucarístico, solemnidad, riqueza ornamental, religiosidad tradicional. De la Catedral de Palencia sale el brillante cortejo procesional encabezado por los gigantes y cabezudos; figuran cofradías y estandartes. La monumental custodia sobre carro triunfante de plata recorre las calles principales bajo la lluvia de pétalos de rosas. Autoridades civiles y religiosas, Corporaciones bajo mazas y la banda de música dan realce a esta sin par manifestación de fe. La nota colorista y popular la ponen los danzantes, que interpretan en sus idas y venidas, siempre delante de la custodia, sus ancestrales danzas y rítmicos de paloteos.



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